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Archivos del mes mayo, 2010

Estiman un dolar a $4

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Mientras que a nivel internacional el euro pierde fuerza y, consecuentemente, el dólar se fortalece, en la Argentina la cotización de la moneda de EEUU continúa bajo un control estricto del Banco Central. Sin embargo, se estima que este año sufrirá un incremento de entre un 4% y un 6%, y que terminará en un rango de entre $ 4,07 y $ 4,20.

Con ese panorama, el dólar terminará el año muy por debajo de la inflación prevista (del orden del 25%) y si se cumplen los pronósticos de los analistas de mercado estará lejos de ser una herramienta de resguardo para los ahorristas.

Realizando un análisis de la evolución que tuvo la cotización de la divisa en las pizarras, se desprende que el primer día hábil de enero, el dólar se vendió a $ 3,82, mientras que esta semana cerró a $ 3,93. Ello implica que la moneda ganó 11 centavos en casi cinco meses o un 0,52% mensual. De esta forma, el avance es muy inferior a la inflación oficial acumulada, que en los cuatro primeros meses del año suma un 4,3%.

Pese a este panorama, los analistas insisten en que, de persistir la crisis en Europa y su derrame en el resto del mundo, la evolución del peso argentino deberá acompañar esa realidad. Según un informe de Puente Hermanos, si Brasil instrumenta una política de ajuste del real frente al dólar para morigerar los efectos de la debacle europea, la Argentina acompañará esa política. El techo que estima la consultora para el dólar, de mantenerse esa tendencia, es de $ 4,25.

En el sector donde se avizora un dólar más “adelantado” es en el informal. En Tucumán, para conseguir sumas importantes de billetes verdes (de cinco dígitos para arriba), se deben pagar ya más de $ 4. Allí acuden, justamente, los necesitados de resguardar ahorros sin tener encima la lupa del fisco, ávido de compradores o de posibles interesados en sacar divisas al exterior. Más allá de los actores involucrados, para muchos operadores e inversores el valor real del dólar siempre está en el mercado paralelo.

En la City tucumana, los operadores de cambio observaron durante la última semana que el efecto Grecia también llegó por estas tierras: los clientes estuvieron más interesados en desprenderse de los euros que adquirieron a más de $ 5, que en hacerse de dólares. “En muchos casos el cambio se hizo a pesos, directamente, ya que de esa forma se pudieron concretar operaciones con más ventajas para los ahorristas. Pasar de euros a dólares iba a significar una comisión mayor a pagar y una pérdida extra para los ahorristas que adquirieron euros en otras épocas”, sintetizó un operador bursátil local.

Por lo pronto, se espera que el semestre cierre con un dólar aún por debajo de los $ 4. En las pizarras se observará esa cotización recién en la segunda mitad del año, estiman los analistas.

El dolar no se salva de la crisis

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Aferrados a una agitación que se parece mucho a los minutos previos en la sala de espera del consultorio del dentista antes de la extracción de una muela, los inversores temen que los anuncios del Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de asistir financieramente a los países europeos en problemas fracasen estrepitosamente.

La seguidilla dice que nada bueno puede esperarse esta semana para la delicada situación fiscal de Grecia, España y Portugal. Para Grecia, habrá vencimiento de deuda y los inversores estarán atentos.

A la vez, es cada vez más probable que, conflicto social mediante, estos países entren en un camino que los deposite en una recesión y que esto le depare a toda la zona euro una caída en el nivel de actividad económica. En este mapa, la situación en Inglaterra no ahorra preocupación.

El viernes, las bolsas fueron el fiel reflejo de este escenario. La Bolsa de Madrid perdió 6,64% y la de Milán el 5,26%, mientras que Lisboa cedió el 4,27%. Por su parte, los mercados de Frankfurt y Zurich resignaron el 3,12 y 2,23% respectivamente. A nivel local, el Merval retrocedió 2,96% mientras que en Estados Unidos el Dow Jones perdió 1,5%. Los inversores parecen haber descubierto que si bien a las empresas “demasiado grandes para caer” siempre son rescatadas por el Estado, a los países en crisis nadie los socorre excepto ellos mismos y no sin crispación social. Entrampados en una zona económica que sostiene al euro como moneda única –lo que les quita la posibilidad de devaluar a los países en problemas– los analistas (y los inversores) parecen haber comenzado a advertir que no hay soluciones mágicas ni rescates que barran con la incertidumbre: la solución vendrá, dolorosamente, con un recorte del gasto, paquetes de medidas que apuntarán a reducir salarios y jubilaciones, donde no se descarta la recesión económica y el enfriamiento del comercio internacional.

Con Europa agonizante, hay quienes estiman que el euro no puede llevarle tanta ventaja al dólar, y por lo tanto se lanzan –el verbo se queda corto– a especular contra la moneda europea, desprendiéndose de los euros, vendiendo bonos nominados en euros, y refugiándose en bonos del Tesoro de EE.UU.

Esto le ha deparado a la moneda un recorrido bajista. El viernes cerró en u$s 1,235, su menor valor desde la quiebra de los hermanos Lehman, y para algunos, sólo una estación de paso antes de llegar a u$s 1,18, el próximo valor de referencia consensuado entre los brokers.

Si bien se los había mantenido silenciados, el viernes fue imposible hacer callar a algunos popes. Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal (Fed) y actual asesor de Obama en la Casa Blanca, aseguró que existe “el gran problema de una desintegración potencial del euro”. Los alemanes discuten si se debe redefinir el área, quienes deben controlar el euro y el BCE, si la moneda única debe ser utilizada para controlar la inflación o promover el crecimiento. Para Enrique Álvarez, director de Idea Global, en Nueva York, el problema hoy se ha trasladado al mercado monetario. “Los especuladores están golpeando al euro por la desconfianza que existe y los países se han dado cuenta que en esta movida no pueden intervenir ya que sus fuerzas son menores”, dijo.

Desde Research For Traders, Darío Epstein señaló que las consecuencias serán largas y poco alentadoras. “En Europa se está armando un club de ganadores y perdedores y los que conforman el segundo grupo es probable que sean presa de especulaciones referentes a sacarlos de la zona euro”, dijo.

El dolar en baja: análisis

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Según cálculos, el dólar aún tiene que retroceder un 20% más a largo plazo. La economía de los demás países se aprecierá respecto a la moneda yanqui. A corto plazo, se estima un leve crecimiento de la moneda hasta fin de año, donde las empresas venden sus activos para cerrar el año con una mayor ganancia…

El declive del dólar este año ha sido implacable: ha caído 5% frente a la libra esterlina, 7% frente al yen, 10% frente al euro y 14% contra el dólar canadiense. Frente a una canasta de divisas de los principales socios comerciales de Estados Unidos, compuesta por la Reserva Federal, el dólar ha bajado 8%.

Durante años, la mayoría de los economistas vio al dólar como una moneda cuyo declive estaba a la vuelta de la esquina.

El creciente déficit comercial estadounidense implica que el país se está endeudando mucho con el resto del mundo. La idea era que los ahorradores extranjeros se cansarían de acumular cantidades cada vez más grandes de activos en dólares. Cuando se saciaran, el dólar caería.

Y así ha sucedido. Muchos piensan que aún le queda camino en bajada por recorrer. Los economistas Maurice Obst‐feld de la Universidad de California en Berkeley y Kenneth Rogoff de la Universidad de Harvard calcularon en 2005 que si el déficit en la cuenta corriente de EE.UU. superaba el 6% del Producto Interno Bruto (PIB), el dólar necesitaba caer un 30% frente a la canasta de divisas de la Fed para restaurar el equilibro comercial. (El debilitamiento del dólar hace que las exportaciones estadounidenses sean más atractivas para los compradores extranjeros y encarece las importaciones, reduciendo el déficit comercial, tal como ha sucedido recientemente.)

Según esos cálculos, el dólar aún tiene que retroceder un 20% más. La disposición de la Fed para continuar reduciendo las tasas de interés debería, en teoría, debilitar más al dólar a medida que los inversionistas globales mueven su dinero para obtener retornos más altos.

Sin embargo, los mercados cambiarios son particularmente difíciles de predecir y algunos argumentan que el dólar puede estar cerca de tocar fondo.

Uno de los argumentos es que, dado la caída de la divisa, comparar lo que un dólar compra en EE.UU. (a precios locales) y en otros países (a precios internacionales) sugiere que el dólar está infravalorado. “Es imposible que un estadounidense vaya a Europa y no piense que es muy costoso y un europeo vaya a EE.UU. y no piense que todo está en liquidación”, dice Brad Setser, economista del centro de estudios Council on Foreign Relations.

La Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE) estima que US$1 convertido en euros podría comprar una canasta de bienes y servicios en Francia que costaría sólo 80 centavos de dólar en EE.UU. Un dólar convertido en yenes compraría cosas que costarían 82 centavos en EE.UU. Con el tiempo, se espera que los mercados reduzcan esas brechas al impulsar al dólar y reducir la fuerza del euro y el yen.

Además, la debilidad del dólar principalmente refleja la predicción de que la economía estadounidense se desacelerará sustancialmente mientras que el resto del mundo crecerá.

En octubre, el Fondo Monetario Internacional estimó que la economía estadounidense crecería 1,9%, mientras que todas las “economías avanzadas” crecerían 2,9%. Eso haría que éste fuera el primer año desde 2001 en el que la economía estadounidense haya crecido más lentamente que sus pares.

Desde entonces, los inversionistas creen que la dependencia económica de otros países en EE.UU. está disminuyendo, una teoría que aún no ha sido comprobada. Por ejemplo, en el Reino Unido la economía se ha desacelerado tanto que el Banco de Inglaterra contempla recortar las tasas, y en Japón las ventas minoristas son débiles.

“Decir que (el mundo) es inmune a una desaceleración en EE.UU. es prematuro”, señala Robert Sinche, director de estrategia cambiaria global para Bank of America. La fortaleza del euro contra el dólar ya está perjudicando la capacidad de los exportadores europeos para competir a nivel global y eso es un impedimento al crecimiento europeo, agrega Sinche.

En noviembre, el presidente ejecutivo del fabricante europeo de aviones Airbus, Tom Enders, catalogó el declive del dólar contra el euro como “una amenaza para nuestra supervivencia”.

Si otras economías pierden fuerza, EE.UU. recobrará atractivo para los inversionistas extranjeros, especialmente dado lo mucho que se puede hacer con un euro o yen en EE.UU.

Esto podría detener la caída del dólar. A corto plazo, es posible que las alicaídas firmas financieras estadounidenses necesiten vender sus activos denominados en moneda extranjera para incrementar sus resultados antes de cerrar sus libros al final del año.

Repatriar el dinero implicaría comprar dólares y eso podría impulsar a la divisa. Mientras tanto, los fondos de cobertura y otros inversionistas especulativos han hecho grandes apuestas a que el dólar seguirá perdiendo terreno frente a otras monedas. Si la divisa estadounidense empieza a repuntar, se verán obligados a dar marcha atrás en tales apuestas, entorpeciendo así la recuperación del dólar.

Fuente: Justin Lahart – The Wall Street Journal

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