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El dolar no se salva de la crisis

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Aferrados a una agitación que se parece mucho a los minutos previos en la sala de espera del consultorio del dentista antes de la extracción de una muela, los inversores temen que los anuncios del Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de asistir financieramente a los países europeos en problemas fracasen estrepitosamente.

La seguidilla dice que nada bueno puede esperarse esta semana para la delicada situación fiscal de Grecia, España y Portugal. Para Grecia, habrá vencimiento de deuda y los inversores estarán atentos.

A la vez, es cada vez más probable que, conflicto social mediante, estos países entren en un camino que los deposite en una recesión y que esto le depare a toda la zona euro una caída en el nivel de actividad económica. En este mapa, la situación en Inglaterra no ahorra preocupación.

El viernes, las bolsas fueron el fiel reflejo de este escenario. La Bolsa de Madrid perdió 6,64% y la de Milán el 5,26%, mientras que Lisboa cedió el 4,27%. Por su parte, los mercados de Frankfurt y Zurich resignaron el 3,12 y 2,23% respectivamente. A nivel local, el Merval retrocedió 2,96% mientras que en Estados Unidos el Dow Jones perdió 1,5%. Los inversores parecen haber descubierto que si bien a las empresas “demasiado grandes para caer” siempre son rescatadas por el Estado, a los países en crisis nadie los socorre excepto ellos mismos y no sin crispación social. Entrampados en una zona económica que sostiene al euro como moneda única –lo que les quita la posibilidad de devaluar a los países en problemas– los analistas (y los inversores) parecen haber comenzado a advertir que no hay soluciones mágicas ni rescates que barran con la incertidumbre: la solución vendrá, dolorosamente, con un recorte del gasto, paquetes de medidas que apuntarán a reducir salarios y jubilaciones, donde no se descarta la recesión económica y el enfriamiento del comercio internacional.

Con Europa agonizante, hay quienes estiman que el euro no puede llevarle tanta ventaja al dólar, y por lo tanto se lanzan –el verbo se queda corto– a especular contra la moneda europea, desprendiéndose de los euros, vendiendo bonos nominados en euros, y refugiándose en bonos del Tesoro de EE.UU.

Esto le ha deparado a la moneda un recorrido bajista. El viernes cerró en u$s 1,235, su menor valor desde la quiebra de los hermanos Lehman, y para algunos, sólo una estación de paso antes de llegar a u$s 1,18, el próximo valor de referencia consensuado entre los brokers.

Si bien se los había mantenido silenciados, el viernes fue imposible hacer callar a algunos popes. Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal (Fed) y actual asesor de Obama en la Casa Blanca, aseguró que existe “el gran problema de una desintegración potencial del euro”. Los alemanes discuten si se debe redefinir el área, quienes deben controlar el euro y el BCE, si la moneda única debe ser utilizada para controlar la inflación o promover el crecimiento. Para Enrique Álvarez, director de Idea Global, en Nueva York, el problema hoy se ha trasladado al mercado monetario. “Los especuladores están golpeando al euro por la desconfianza que existe y los países se han dado cuenta que en esta movida no pueden intervenir ya que sus fuerzas son menores”, dijo.

Desde Research For Traders, Darío Epstein señaló que las consecuencias serán largas y poco alentadoras. “En Europa se está armando un club de ganadores y perdedores y los que conforman el segundo grupo es probable que sean presa de especulaciones referentes a sacarlos de la zona euro”, dijo.

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